El Yoga y su alquímia. Ser creador de sueños en la tierra.


El Yoga y su alquimia. Ser creador de sueños en la tierra.

Desde eras remotas para la humanidad, el origen del yoga y su filosofía védica se pierden en el tiempo. A nuestros días llegan leyendas e historias de grandes maestros autorealizados e iluminados, de poderes que van más allá de lo aparentemente real en nuestra cultura occidental, de formas de profunda conexión y amor con el todo que nos rodea, de vivir la vida como una poesía y no como una supervivencia, de sentirnos en armonía con el universo. Paradójicamente, la cultura del yoga actual pierde enorme parte de su esencia al ser tratado como un mero deporte para mantener el cuerpo y obtener cierta tranquilidad de esta vida de ritmo acelerado que vivimos en nuestra sociedad, que por supuesto es bienvenido para quien practica. El verdadero poder del yoga es el de la transformación, de alquimia, de cambiar reconectando con nuestro centro y no hacía afuera sin raíces y sin saber quienes somos. De ser capaces de reconstruir nuestros patrones mentales borrando pensamientos limitantes de miedo programados en nuestro subconsciente que acotan treméndamente la felicidad en nuestro día a día. El yoga bien utilizado es un hermoso camino hacia la plenitud y el amor propio y por ende, hacia quienes nos rodean. La reconexión con quien nosotros somos realmente y el encaminamiento hacia nuestros sueños más profundos que nos hacen vibrar y florecer como guerrer@s de luz. La conexión de corazón, mente y actitud forman una vía de regalos ilimitados a quien se aventura a recorrer con la seriedad, alegría y humor que se merece. Decía un maestro que el Yoga aporta al individuo en función de lo que el individuo esté dispuesto a aportar al yoga. Él simplemetne, nos tiende su mano y nos da oportunidad de aprovechar la vida como se merece y de saltar las vallas que la vida nos pone, encaminándonos hacia el objetivo al que nuestro corazón nos guíe.

La gran oportunidad de transformar tu cuerpo , tu mente, y tu corazón liberando cada herida, cada sufrimiento, cada limitación con las asanas o posturas unidas a nuestra respiración y concentración es meramente tuya. Con la práctica , nuestra relación con el resto de seres y con la vida nunca volverá a ser la misma. El precio del esfuerzo que pide el yoga merece ser pagado con creces. ¿Te unes a compartir tu vida con el sendero luminoso del yoga? Nunca caminarás sol@. De corazón a corazón. ❂ Namaste ❂ Por Diego Morales de Miguel.


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