Volviendo a la esencia del Yoga, volviendo a nuestra esencia.


La práctica del yoga se ha ido extendiendo hasta nuestros días por todo el mundo con enorme velocidad. Cada cual tiene una propia idea del significado que incorpora. Al oir la palabra Yoga, probablemente nos lleguen ideas de relajación, de estiramientos en asanas, de gurús de la India con sus peculiares atuendos exóticos transmitiendo ideas sobre una vida adecuada, equilibrada y sana. Pero, ¿que más podemos entender para una saludable práctica de yoga en nuestro día a día? La práctica del Yoga físico, lo que podemos entender por Hatha Yoga, entre otras formas, tiene la importancia de crear una flexibilidad adecuada. Prepara físicamente al cuerpo para que se sienta fuerte y adaptado en nuestro día a día, con el fin de no desgastarse. Adecua la combinación de movimientos a la mente un estado naturalmente más meditativo y conectado con nuestro entorno. La armonía que va más allá de todo nuestro ruido mental. El Pranayama o yoga de la respiración tiene un gran poder en nuestro sistema nervioso, siendo capaz de relajar excesiva tensión así de como conectar con el cuerpo sintiendo el aire y el prana o energía vital fluyendo por él. Resulta fundamental que dicho prana esté en armonía en cada órgano, en nuestras células, en cada parte de nuestro ser, para que nos sintamos realmente en armonía y felices.

El yoga devocional, la admiración, valoración e infinito respeto por el universo en el que vivimos, empezando por nosotros mismos, admitiendo nuestra esencia divina y venerándola como parte fundamental de nuestro ser.

El Karma yoga, el llamado yoga de la acción, donde cada acción y cada intención cuenta en la construcción y realización de nuestras vidas. No se trata de juicios ni de culpas, si no de sentir cada acto desde el corazón, disfrutando cada paso que damos, y admitiendo el error como una oportunidad para un nuevo aprendizaje. Cada acto realizado desde el corazón tiene un poder transformador inimaginable, tanto para nosotros mismos como para el todo que nos rodea. La meditación como una vuelta al hogar, donde nos paramos para sentir realmente quienes somos y que nos está sucediendo más allá del diálogo interno, volviendo a nuestra esencia.

Las formas en las que nos cuidamos, la manera en la que nos alimentamos, el conocimiento que vamos obteniendo, el modo en que vivimos las relaciones con los demás, la creatividad y el como la expresamos. Todo forma parte de un camino sagrado seguido desde hace miles y miles de años por una infinidad de personas que trabajaron, crecieron y vivieron experiencias muy profundas gracias a este conocimiento. Seamos honestos con este camino y no lo simplifiquemos en un mero espectáculo de estiramientos gimnásticos, respetar la esencia del yoga es respetarnos a nosotros mismos. Tod@s somos un@. Namaste.


20 vistas

Sigue  a nuestra escuela en:

  • Facebook Clean Grey