Técnicas de Shiatsu básicas 2. El masaje como meditación.


Una de las principales características que debe tener un buen masaje es la de incitar tanto al terapeuta como al receptor, es la de conexión con un estado mental de total relajación, que tenga como consecuencia directa una calma profunda para la mente, el sistema nervioso, el conjunto de diferentes órganos y músculos, y cada célula, siendo conscientes de la importancia que este proceso conlleva para nuestro bienestar real, fundamental para una mente lúcida. La práctica continua de estos trabajos, aun realizándolos sin qué nos lleve demasiado tiempo, permitirá tomar una mayor consciencia con nosotros mismos y con los demás, con un significativo cambio de actitud, permitiendo volver a nuestras raíces, al estado natural del cuerpo humano, mucho más protegido contra el estrés y las preocupaciones diarias. ¡Despierta tu estado natural de felicidad!

Paso 1. Colocamos una mano a la altura del corazón y otra a la altura del coxis. Nos concentramos en nuestra respiración y en la de nuestra compañera, hasta que ambas sean tranquilas y relajadas. Nos concentramos ahora en nuestro "hara", punto de energía dos o tres dedos debajo de nuestro ombligo.

Comenzamos a caminar con nuestras manos sobre su cuerpo, aplicando el peso de nuestro cuerpo. En la zona dorsal de la espalda, en glúteos y parte superior de las piernas podemos aplicar más peso que en el resto del cuerpo. No presionar articulaciones como codos, muñecas, rodillas o tobillos.

Paso 2. Nos situamos cerca de las piernas y presionamos con una mano glúteos mientras llevamos con nuestra mano su tobillo cerca de este, con mucha calma y observando cual es el punto adecuado donde nuestra compañera se sienta estirando con cierta comodidad. Cambiamos de pierna para trabajar ambos lados.

Paso 3. Nos colocamos en seiza (de rodillas sentados sobre nuestros talones) y nos elevamos colocando la parte interior de la muñeca próxima a la otra, de forma que dejamos justo en medio la columna vertebral al presionar. Inhalamos y exhalando dejamos caer el peso de nuestro cuerpo. En la zona lumbar tenemos más cuidado con el peso que colocamos que en la zona dorsal, a la que iremos subiendo con cada presión,

Paso 4. Cambiando de posición a cúbito supino (boca arriba), Cogemos con una mano el talón del píe y con la otra la corva de esa pierna. Comenzamos a realizar desde nuestro "hara" un movimiento circular que se proyecte en la pierna de nuestra compañera para que vaya rotando. Al finalizar las rotaciones en ambos lados colocamos una mano encima de su rodilla y la otra en su tobillo y presionamos con cuidado, aplicando nuestro peso, dirigiendo su rodilla al centro de su pecho. Se repetirá con ambas piernas.

Paso 5. Sentandonos en seiza o en una posición cómoda, colocamos las manos sobre los ojos para realizar un masaje en el rostro. Presionando con los pulgares partimos del centro de la frente justo donde comienza el cuero cabelludo, y realizamos las presiones pulgares en dirección al lateral del ojo aproximadamente a 2 cm tal como se ve en la foto, donde practicamos movimientos de pequeños círculos. Realizamos la misma operación pero uno o dos dedos por debajo del cuero cabelludo y volvemos a la sien, (punto especialmente beneficioso para jaquecas). Volvemos al centro de la frente una línea por debajo y vamos repitiendo el proceso hasta que llegamos

a las cejas, donde realizaremos presión digital en el punto donde comienza la ceja (partiendo desde el centro), en el punto medio de esta también, realizamos una vez más vueltas sobre la sien y también presión debajo del ojo a un dedo de distancia, donde percibiremos un sutil huequecito natural. Con nuestros pulgares desde la nariz deslizamos estos hacia la oreja, y vamos realizando varias líneas, hasta llegar al punto entre nariz y boca y al punto entre boca y barbilla, donde igualmente deslizaremos pulgares hacia la oreja.

Terminamos masajeando con nuestras manos o dedos realizando círculos en la mandíbula, siendo muy conscientes de la tensión que pueda existir. Colocamos las manos igual que al inicio sobre los ojos durante unos instantes, nos concentramos en nuestro "hara" y respiración, y muy lenta y suavemente vamos retirando las manos.

Descansamos unos instantes en meditación, dirigiendo la mirada hacia el interior y posteriormente, tras una respiración profunda, damos por finalizada la sesión.


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